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Una experiencia en parapente, por Charly Endres

img_6654En el verano de 1999 empecé un tour en motocicleta desde los Pirineos españoles hasta la provincia de Granada, en Andalucía, ya que quería conocer el auténtico sentimiento flamenco. El punto de comienzo fue el fantástico “Valle de Benasque”, en su pico más alto, el pico Aneto (3400m), donde tenía muchas posibilidades de practicar mis hobbies, el montañismo y el parapente. Ya desde Granada mi tour me llevó hacia la antigua carretera de montaña “Suspiro del Moro”, con un paisaje que me recordaba a los Pirineos españoles y que terminaba en unos 50km. En Almuñécar. Durante este viaje pude disfrutar de unas fantásticas vistas al mar  y de los maravillosos pueblos de Otívar y Lentejí. Por encima de estos pueblos de hecho puedes empezar a hacer parapente hacia la costa si el tiempo es el ideal. Una experiencia absolutamente increíble con fantásticas vistas, desde arriba en el cielo, de Sierra Nevada a un lado y de la costa al otro. Con las condiciones térmicas adecuadas puedes volar desde ahí hasta la bahía de La Herradura.

img_20161116_164859Después de todos esos kilómetros recorridos en mi motocicleta bajando desde el norte de España, y después de Almuñécar descubrir La Herradura fue una experiencia maravillosa. He encontrado un sitio encantador donde puedo disfrutar de todas mis aficiones y sueños: parapente, montar en bicicleta y en moto, correr, arte, música y relajarme con los atardeceres más maravillosos. Y si añadimos la generosa hospitalidad que  recibí y las sólidas amistades que pude hacer, puedo decir que encontré el destino perfecto donde quiero pasar mucho  tiempo.

Charly Endres

 

1-paragliderEl parapente, según Wikipedia, es un deporte de aventura recreativo y competitivo donde se vuela en parapente, que son planeadores ligeros, de vuelo libre, lanzado en pie y sin estructura primaria rígida. El piloto se sienta en un arnés suspendido debajo de un ala de tela.

A pesar de no usar  motor, el vuelo puede durar muchas horas y cubrir cientos de kilómetros. Usando hábilmente los fenómenos meteorológicos, el piloto puede ganar altura, algunas veces subiendo hasta alturas de unos miles de metros.